Chavez Jr: Puedo perder con cualquiera, menos con Canelo

  • El ex campeón mundial Julio Cesar Chavez Jr tuvo tropiezos importantes en su carrera. Agobiado por la sombra del padre y su indisciplina. Buscará esta noche la gran reivindicación cuando se enfrente a su compatriota Saul Canelo Alvarez en el T-Mobile Arena de Las Vegas en un combate sin títulos pero donde está en juego algo mucho mas importante: El orgullo.

“No me había tocado un entrenador como don Nacho, que todos los días trabaja la técnica. Si no tiras bien el golpe, vuelve a tirarlo hasta que salga bien. Corrige todo porque el golpe va desde la punta del pie hasta el brazo, es un movimiento de cintura y de cuerpo. Me insiste en que te dan un golpe y nada de que te prendes. Sigue boxeando. Sigue moviéndote. Para él lo ideal es no probar los puños del rival. Canelo aceptó esta pelea porque cree que estoy fuera de ritmo, que no es mi mejor momento, pero va a enfrentarse a mi mejor versión.”

“Puedo perder con quien sea, menos con Canelo. Todos hemos sido beneficiados y quizá perjudicados. Canelo empezó como el muchachito humilde al que nadie había ayudado. El ayudado era yo, por ser ‘el hijo de Chávez’. Pero ha enfrentado a peleadores bajos de peso, cuando ganó su título lo hizo con alguien que nunca había peleado en esa división. No le gusta escuchar esas verdades. Las apuestas le dan el triunfo a él. No me molesta. No pienso en apuestas o favoritos. Hoy es difícil creer que las cosas sean derechas. Muchos piensan que por dinero te dejas ganar”.

“No tengo necesidad de pelear por dinero. He ganado bastante y lo he guardado. Al Canelo le cuesta darse cuenta que todos somos iguales, que arriba del ring, cuando la campana suena, no hay ricos ni pobres. Si no viene una pelea buena después de ésta, posiblemente me retire. No soy una persona que busca conquistar el mundo.”

“Le perdí un poquito el amor al boxeo en aquel momento. Me decepcioné mucho. Me deprimió porque nunca pensé que perdería con Sergio Martinez. Jamás había sentido que alguien fuera superior a mí. Fue algo muy doloroso que hasta ahorita lo estoy superando. Es algo que me merecía. Creí que podía ganar sólo porque quería. Me refugié en no entrenar, en tomar, en ir a los antros. Fueron escapes para no enfrentar la realidad. Fue una etapa en la que no quería saber nada del boxeo”.

“Contra Fonfara sentí miedo. Como dicen, te das cuenta de lo que tienes cuando lo pierdes. Anduve rodando, peleando por pelear, recibiendo golpes, con problemas de muchos tipos por mi forma de ser. Eso me hizo más fuerte, más responsable; maduré. Aprendí a tropezones. Dos derrotas me dejaron más que 50 victorias.”

“Lo único que no me gusta del boxeo son las dietas. Tener que comer todo el tiempo claras de huevo y no comer hamburguesas ni tortillas de harina. También se me antojan las nieves y me da coraje no poder comer. Como decía mi amigo José Luis Castillo (boxeador sonorense): ‘Antes era pobre y no tenía para comer y ahora que tengo tampoco puedo, entonces, ¿para qué chingados tengo dinero?’. Ese es el sacrificio, quitarme el placer de la comida.”

“Las sesiones de sparring no me gustan mucho. Es donde más te golpean, lo que te deja repercusiones en el futuro. En una preparación de dos meses boxeas más de 150 rounds, vendrían siendo más de 10 peleas. Ya conoces el final de muchos boxeadores, cómo acaban, sin dinero, en la calle, un poquito mal o locos de plano. Ese daño está cuando haces sparring más que en una pelea de 12 rounds. Aunque sea con careta no es bueno que te golpeen el cerebro.”

“Mi papá me decía: ‘Ponte los guantes’. Era a huevo, como dicen. Y además tenía que hacerlo bien, porque si no también se enojaba. Mucha gente dice que como soy el hijo de Chávez no sufrí de niño, no pasé hambres, pero tuve una niñez muy difícil, por las adicciones de mi papá. Mi papá tomaba y a la hora que fuera nos despertaba. Teníamos que estar con él escuchando lo que nos contaba. Fui un niño sin tiempo para hacer cosas de niño. Me dediqué a entrenar. Tuve una adolescencia sin salir a fiestas, porque no me dejaban. Probé el alcohol hasta los 21 años. Puedo aceptar que soy hijo de Julio, que sí he sido beneficiado, pero también perjudicado. Siempre he escuchado que nunca hago nada bien.” le indicó Julio Cesar Chavez Jr a proceso.com.mx.

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