Holyfield: “En el boxeo hay muchas gallinas”

Evander Holyfield no se le nota el paso del tiempo, y así lo dejó ver en Medellín durante la Convención Anual de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB).

Solo algunas arrugas en el rostro revelan los 55 años de edad del cuatro veces campeón mundial de los pesos pesados, con sus casi dos metros de estatura y una contextura fornida.

Entre sus heridas de tantas batalla solo resalta el pedazo de oreja derecha que le arrancó de un mordisco Mike Tyson durante uno de sus combates (1997). Holyfield era un gladiador sobre el cuadrilátero, recibía golpes pero siempre iba hacia adelante, algo que discute en el boxeo actual, del que dice “hay muchas gallinas” que solo corren de su rival en el ring.

Aprovechamos la visita de esta leyenda del boxeo para hablar sobre su carrera.

¿Por qué escogió el boxeo como carrera?

“Sentí que era bueno, tenía el deseo de ser campeón desde los 8 años de edad. Me dijeron que lo podría lograr si no renunciaba a mis sueños y nunca lo hice, me di cuenta que uno puede sobreponerse a todas las dificultades y que de la vida es de la que nunca te puedes dejar noquear”.

Si no hubiese sido boxeador, ¿a qué se habría dedicado?

“Sería jugador de fútbol americano, también alcancé a practicar ese deporte y es otra de mis pasiones”.

¿Cuál fue el momento más difícil de su carrera?

“Después de uno de los combates que sostuve con Riddick Bowe, en el cual me contagié de hepatitis A. Fue todo un proceso duro para mí y mi familia recuperarme de esa enfermedad, y volver a hacer una defensa de mi título”.

¿Y el mejor momento?

“Cuando unifiqué los títulos de los pesados, valió la pena. También era feliz cada que me subía a un cuadrilátero, siempre quise pelear y eso me daba mucha satisfacción”.

¿Cuál ha sido el peor momento de su vida?

“Mi retiro del boxeo, renunciar a él. Fue un periodo en el que estaba buscando razones para permanecer en el deporte, estaba confundido y no sabía si lo hacía por las razones correctas. Por eso intenté regresar, pero no quería pelear con los deportistas jóvenes, porque sabía que ellos estaban buscando otras oportunidades y los de mi edad no querían enfrentarme. Fue una transición difícil, que gracias a Dios superé”.

¿Lo que más ha disfrutado de su vida?

“Aceptar a Cristo en ella, hubo un momento en el que le di la espalda a Dios, pero las circunstancias me demostraron que sin él nada tiene valor. Al encontrarlo, todo lo que había pasado, las cosas buenas y malas cobraron sentido”.

¿Cuál fue la pelea más dura que tuvo?

“Más que en el cuadrilátero, fue en mi vida personal, saber qué quería hacer con ella y en medio de eso tomé muchas decisiones equivocadas”.

¿Es amigo de Mike Tyson, el mordisco quedó atrás?

“Hemos hablado de eso, nos han invitado a los mismos lugares, hemos coincidido, así que es un tema del que ya conversamos, sanamos y que quedó atrás. Ya puedo decir que somos amigos”.

¿Qué le dice a la juventud de Medellín que quiera incursionar en el boxeo?

“Creo que este deporte no es para todo el mundo, pero para la gente que ha vivido situaciones muy difíciles en la vida es una disciplina que permite desahogarse, resarcirse. Es una salida para mucha gente pobre, que ha luchado contra la adversidad, y estoy seguro de que lo harán mejor que la gente que no ha tenido que experimentar esas condiciones. La vida te fortalece para el boxeo, y viceversa”.

¿Qué piensa del boxeo de hoy en día?

“Cuando los de mi época se montaban a un cuadrilátero era para librar verdaderas batallas, para ir al frente y boxear. Ahora no puede ser que los pugilistas que no quieren boxear, que salen a huir del rival en el ring, sean los que estén ganando las peleas. Creo que los jueces deben revisar las normas, porque ahora hay muchas gallinas. Por eso se extraña a peleadores como Mike Tyson, que iban al frente, que recibían golpes, pero también daban, ese es el espectáculo que no hay en la actualidad”.

Por elcolombiano.com

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