El ansiado Joshua-Wilder, cada vez más cerca

El Joshua-Wilder no estaba muy claro hasta este jueves, pero el promotor británico Eddie Hearn confirmó que se han iniciado las conversaciones para que el esperado duelo entre el campeón CMB (Wilder) se mida al de la AMB, FIB y OIB (Joshua), en aras a unificar el título aunque el ganador de este combate debería pelear contra el poseedor de la quinta corona oficial de los pesos pesados, que está en posesión del neozelandés Josep Parker, campeón OMB.

“Este es el primer meeting y puede ir muy bien, muy mal o simplemente bien”, dijo Hearn, apoderado de Joshua, a Sky Sports desde Nueva York. “Lo que es incuestionable es que la pelea tendría lugar en 2018”, añadió Hearn. Sin precisar en qué lugar se llevaría a cabo.

Lo cierto es que hay ganas de pelea, sobre todo en el lado del americano. “Yo te declaro la guerra, Anthony. ¿Aceptas mi desafío?”, gritó Wilder en un claro mensaje hacia Joshua minutos después de vencer a Stiverne y retener su corona del CMB hace unos días. “Un rey no lucha contra súbditos, sino contra otros reyes. Yo quiero a Joshua, y no solo yo, creo que el mundo entero quiere ver ese combate. Basta de excusas y de fintas, fija ya la fecha”, inquirió al británico.

El choque entre ambos huele a necesidad. Incluso el presidente del CMB, Mauricio Sulaimán, aseguró que está emocionado por la posibilidad de que Wilder y Joshua midan sus puños, porque cree, él también, que solo un duelo así logrará que se recupere el interés por los pesos pesados. “El boxeo giró alrededor de los pesos pesados durante un siglo entero, pero eso cambió con la retirada de Lennox Lewis”, reconoce Sulaimán, que está convencido de que la pelea Joshua-Wilder, si cristaliza, “será el regreso a lo grande de los pesos pesados. Veo a un Wilder en el mejor momento de su carrera y espero se dé esa pelea contra Joshua”.

Y es que en apenas una semana, Wilder y Joshua han retenido sus respectivos cinturones de campeones del mundo, así que ha sido inevitable fabular con un duelo entre ambos. Wilder, de 32 años, es el monarca del CMB, un noqueador puro que el sábado 4 de noviembre retuvo su cinturón enviando a la lona tres veces en el primer asalto al canadiense de origen haitiano Bermane Stiverne. Wilder, famoso por la máscara con la que subía al ring antes de los combates, no ha perdido nunca: 39 victorias, 38 de ellas antes del límite. Cuando logró su primera corona mundial, en 2015, el boxeo USA llevaba nueve años sin un campeón en el máximo peso.

Joshua, de 28 años, es ya el campeón que se intuía bajo su potencial desde que hace cinco años fue campeón olímpico en Londres 2012. Más joven que Wilder, fue el hombre que acabó con la racha de campeones blancos -los hermanos Klitschko y Tyson Fury- y, a primera vista, parece más completo que Wilder, seguramente el mejor peso pesado que ha dado el siglo XXI. Pese a su juventud, su palmarés asusta: ya ha llegado a 20 victorias, todas por KO, sin derrota alguna, al superar hace dos semanas a Carlos Takam.

También se dice que el británico podría estar esperando el regreso de Tyson Fury, que perdió su licencia por sus flirteos con la cocaína, para medirse a él, y que Wilder podría tener antes en su lista de espera a Dominic Breazeale y también al tercer campeón del mundo de los pesos pesados, éste más modesto y desconocido, el monarca de la Organización Mundial (OMB), el neozelandés Joseph Parker.

Por mundodeportivo.com

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