Gustavo Ballas, el ex campeón mundial que dejó atrás las adicciones y terminó la Primaria a los 59 años

El boxeo suele ofrecer historias de superación y sacrificio. Y el ejemplo en este caso lo da Gustavo Ballas, el argentino ex campeón mundial de los supermoscas que logró recuperarse de sus adicciones y a los 59 años disfruta de haber cumplido otro de sus grandes objetivos: terminar la Primaria.

“Esto es como ganar la corona argentina; el año que viene arranco la secundaria y después iré por el título mundial. Mi sueño es recibirme de psicólogo en la universidad”, afirmó con orgullo el ex boxeador en una entrevista con el diario La Nación.

El 12 de septiembre de 1981 fue la fecha que marcó una bisagra en la carrera deportiva del cordobés criado en Villa María. En el mítico Luna Park superó por nocaut técnico en el octavo round al coreano Suk Chul Bae y se quedó con el cinturón de campeón del mundo supermosca de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) y además se convirtió en el primer boxeador argentino en conseguir el título mundial invicto.

Fue uno de los picos de su vida. Pero antes y después de esa conquista, el cordobés que supo ser apodado como “El Dandy del boxeo” tuvo que luchar y mucho.

Cuando era chico debió abandonar el colegio a los 10 años. Y se sumó a sus cuatro hermanos mayores en la ayuda a su padre, que debía mantener el hogar.

De grande, ya con los guantes colgados, fue la adicción a la droga y el alcohol la que lo puso contra las cuerdas.

Sin rumbo, fue detenido dos veces acusado de sendos robos y cayó preso en la cárcel de Devoto en 1991.

“Ahí reaccioné, me dí cuenta de que había tocado fondo. El único que me visitaba era el taxista al que le había robado con un arma de juguete. Para él yo era lo máximo y me llevaba hasta la vianda”, recuerda.

Y deja un consejo para los jóvenes: “La bebida y la droga son una enfermedad brava. Hay que tener coraje para salir de esa inmundicia. A los pibes yo les pregunto: Si ustedes van por la calle y ven que hay mierda, ¿la esquivan o la pisan?. Casi todos responden que la esquivan. Entonces yo les digo: no acepten droga porque también es una mierda”.

Pero la vida le dio una segunda oportunidad. Y Ballas la aprovechó. Fueron sus coterráneos de Villa María quienes pagaron la fianza y le devolvieron la libertad. Desde ese momento, empezó su resurgir.

Se capacitó como Socioterapeuta en Adicciones en la Universidad del Salvador y ayuda a diario a personas que luchan con el alcohol y las drogas.

Ahora se dio un gusto que tenía pendiente: finalizó la Primaria en el Programa de educación y alfabetización de jóvenes y adultos que promueve el municipio de Villa María.

Pero el campeón quiere más. Va por la Secundaria y el título en Psicología. Sabe que puede.

“Soy un ciudadano común preocupado por lo que fui y comprometido por lo que puedo hacer. Si pudiera elegir nuevamente no sería boxeador; estudiaría”, sentencia.

Por Clarin.com

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