“Maravilla” Martínez: “La paso mejor en el teatro que en el ring”

Sergio “Maravilla” Martínez conoció la gloria en el mundo del boxeo. Fue campeón mundial de peso mediano del CMB, OMB y antes de superwelter. A los 40 años, se retiró de la práctica profesional del deporte. Y comenzó a representar boxeadores y despuntar el vicio arriba de un escenario.

Por segundo año consecutivo, Martínez llegó a Mar del Plata con una obra de teatro. Este año, “Maravilla y cía” lo muestra más ágil arriba del escenario contando vivencias, recitando poesías y haciendo humor.

¿Le tomaste el gustito al escenario?

Éste es el segundo show que estamos presentando. Estoy muy contento y con toda la energía del mundo. Y es cierto que le tomé el gusto. La cuestión viene aceitada y vengo bien en la parte poética del show.

Viajás por el país dando charlas motivacionales. ¿De qué le hablás a los pibes?

De todas las charlas que doy, sólo una o dos fueron de boxeo. Hablo de otras cosas. Por ejemplo, del camino que yo recorrí y de lo maravilloso que es, pese a las dificultades. La vida del deportista es espectacular. Les digo que, si se apasionan con lo que hacen, nunca sentirán que es un trabajo.

¿Qué sentís cuando lográs un efecto de contagio con lo que decís?

Hay gente que, a partir de las charlas, encaró una vida de boxeador, futbolista o abogado. Una señora de 65 años me dijo que, gracias a mi libro, se levantó de la silla de ruedas. Me asombra tanto que no sé qué decir.

También te dedicás a representar boxeadores. ¿Cuál es el estado de salud del deporte en Argentina?

En el boxeo argentino hay un buen semillero que está floreciendo. Si me hacías la misma pregunta hace cuatro o cinco años, te hubiese dicho otra cosa porque no se vislumbraba un futuro. La cuestión de los títulos mundial es algo cíclico. A veces tenemos campeones y otras no tenemos nada porque la gente está creciendo. No es tan dramático.

Algunos actores hablan de la soledad del escenario. Por otra parte, Ringo Bonavena decía: “Cuando suena la campana, te sacan el banquito y uno se queda solo”. ¿Te sentís más solo arriba del escenario o en el ring?

En el ring se siente más soledad y castigo que en el escenario. Por suerte, en el teatro la gente me trata con un cariño enorme y me permite equivocarme. Incluso puedo decir cosas fuera de lugar porque no siempre soy políticamente correcto. La paso mejor en el teatro que en el ring.

Por Diario Clarín

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