La pelea de Monzón que la ganó Amílcar Brusa

Por Tomás Rodríguez | ellitoral.com

Monzón combatió por octava vez a 15 asaltos y había sido informado en las horas previas sobre la muerte de uno de sus hermanos y no se podía aplazar el combate. La pelea fue revancha de la realizada en 1971 en el estadio Luna Park con victoria para Monzón por nocaut técnico en el 14to. asalto. El país, como en cada oportunidad en que combatía Monzón, se había paralizado para observar en acción al notable pugilista que conducía Amílcar Oreste Brusa.

Santa Fe parecía un desierto en sus calles, lo propio ocurría con Capital Federal y el resto del país, con el público que seguía las alternativas desde sus domicilios, como en los bares, hoteles y restoranes, en los televisores blanco y negro.

Los aficionados mostraban su sorpresa en la primera parte del encuentro, porque parecía sorprendido Monzón, debido a que el natural de las Islas Vírgenes había tomado la iniciativa. Los rostros serios y adustos de la gente parecían no creer lo que veían en la pantalla chica.

A partir de la décima vuelta reaccionó el campeón, enviando golpes efectivos y dos caídas que sufrió su oponente cambió el ánimo del público que con sus gritos, lejos del escenario del encuentro, vitoreaba a su ídolo que consiguió el veredicto del jurado para mantener el título obtenido el 7 de noviembre de 1970, en el Palacio de los Deportes de Roma ante el poseedor de la corona, Giovanni “Nino” Benvenutti.

En la misma velada, el pugilista santafesino mediano juniors Daniel González, brindó una verdadera exhibición y se impuso por abandono en la segunda vuelta al francés Antoine Oke. El pupilo de Amílcar Oreste Brusa había derribado al boxeador galo, de color, en el primer y segundo capítulo por cuatro segundos.

A su turno, el francés Jean Claude Bouttier, derrotó al estadounidense Harry Phillips, sparring de Griffith, por fuera de combate en el quinto asalto, tras derribarlo en el cuarto por la cuenta protectora.

Monzón, el 17 de junio del año anterior, había superado al francés por KOT en la quinta vuelta y pretendía una pelea desquite, que se concretaría tres meses después.

“Yo estaba vacío, había tomado conocimiento el fallecimiento de uno de mis hermanos y no estaba en condiciones anímicas y humanas para pelear. Cuando terminó el octavo peldaño pedí la toalla: no podía seguir; entonces Brusa me alentó, mejor dicho me basureó y me dijo algo sobre mi hijo Abel Ricardo (el segundo varón)”, dijo aquella vez Carlos Monzón.

Sostuvo que Tito Lectoure, abajo junto al ring, “vociferaba con el saco en las manos, no recuerdo las cosas que me decía. Del noveno al decimoquinto rounds me concentré, fui hacia adelante lo derribé dos veces a Griffith y le gané por decisión. Bah…lo ganó Brusa…”, aseguró Monzón.

Unión y Colón

Asimismo se puntualizaba sobre la actividad de los dos clubes más importantes de la ciudad, en el orden futbolístico: Unión, el sábado 2 de junio de 1973, empató con Defensores de Belgrano sin goles, por el torneo de primera “B”, en el estadio “15 de Abril”.

En Rosario, al día posterior a la pelea, en el Parque de la Independencia, Newell’s Old Boys igualó con Colón en dos tantos, en vibrante juego. Rocha y Magán a los 23’ y 63’ anotaron para el elenco rosarino y Zuccarelli de penal y José Luis Córdoba, a los 55’ y 78’ las conquistas sabaleras.

Cabe destacar que el diario “El Litoral” el 2 de junio de 1973 en la primera página publicó el desarrollo del encuentro, round por round, destacando a cinco columna en su titular: “Ganó Monzón”.

Al día siguiente, en la Segunda Sección a cuatro columnas a la derecha señalaba: “Monzón: no fue el mismo de antes, pero destacó un boxeo de alto vuelo”. En la margen derecha afirmaba el vespertino santafesino que “Su mayor escollo estuvo en el gran oficio de Griffith”.

Un campeón mundial atormentado

El pugilista estadounidense Emile Griffith, que ganó cinco títulos mundiales, vivió acosado por el recuerdo de la muerte que provocó en el enfrentamiento con el cubano Benny Kid Pared y por su sexualidad y estilo de vida.

Griffith logró cinco títulos del mundo en los pesos welter y medio, entre los 66 y 72 kilogramos, y los retuvo en más de una docena de ocasiones. Debutó en 1958 ante Joe Parham y en 1961 se proclamó por primera vez campeón mundial. Fue en Miami ante el cubano Benny Kid Paret, que le arrebató la corona unos meses después en Nueva York. Pero al año siguiente, la noche del 24 de marzo de 1962, el mismo Madison Square Garden vivió una de las tragedias más dolorosas del deporte de las narices chatas, determinando ello su antes y después. El originario de las Islas Vírgenes noqueó de forma salvaje al final del decimosegundo capítulo a Paret, que no sólo perdió el título en el que era el tercer combate entre ambos pugilistas, sino también la vida.

Tras el brutal castigo recibido por Paret, nunca volvió a recuperar el conocimiento y murió a los 10 días en el hospital. El cubano recibió en una de las esquinas, acorralado, 29 golpes seguidos, directos, ganchos, crochets, los últimos 18 en sólo seis segundos, sin responder, en forma salvaje. El árbitro, Ruby Goldstein, cometió el gravísimo error de no parar antes el desigual combate y no dirigió nunca más; también cayó sobre él la espada de un negocio despiadado.

Griffith tuvo que cargar con su bisexualidad, lo que en su momento era equivalente a homosexualidad: “Me gustan las mujeres y los hombres. No sé lo que soy”, llegó a declarar a Sport Illustrated; concurría a bares gay porque se encontraba a gusto. En el caso de este deportista, fallecido el 23 de julio de 2013, a los 75 años, en Hempstead, un pueblo en el Estado de Nueva York, el ejemplo abarca hasta su atormentada vida personal; una existencia desgarrada entre lo profesional y lo íntimo.

Habló con Cámpora

Una vez concluida la pelea central en el estadio “Louis II” en el Principado de Mónaco, donde el pugilista santafesino retuvo la corona de la categoría Mediano, la “Oral Deportiva” de LS5 Radio Rivadavia que transmitió el festival boxístico internacional realizó un duplex entre el presidente de la nación, Dr. Héctor Cámpora y el campeón Carlos Monzón.

El monarca de los medianos afirmó: “Señor presidente, este triunfo se lo dedico a todo el pueblo argentino. Estoy muy contento de volver con el cetro mundial a la República Argentina”.

Finalmente reconoció que “no rendí como otras veces. Sin embargo, estoy muy contento por el reciente triunfo suyo y por la victoria mía ante el norteamericano Griffith”, concluyó Monzón.

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