Aquellas glorias del Luna Park y este presente del boxeo argentino

Quedaron lejanas aquellas noches gloriosas del boxeo en el Luna Park. Con un joven Tito Lectoure en los años ’60 y antes de él aquellas veladas inolvidables de los años ´40 y ´50 cuando Gatica-Prada era el estandarte de presentación. Pero sobraban figuras cuando todavía no era el tiempo de la televisión. El invencible Pascual Pérez (antes del enojo de Lázaron Koci, su manager, con la dupla José Lectoure, tío, e Ismael Pace, los pioneros) hasta que llegó al primer título mundial para Argentina en Tokio. El Zurdo Lausse, luego afirmado en sus impresionantes presentaciones estelares en EEUU, Rafael Merentino, el más querido por la gente, Mario Díaz…decenas de figuras. Y las ilustres visitas de campeones verdaderos, cuando las categorías eran sólo 8 y había un único titular en cada una. Así vinieron Archie Moore, Kid Gavilán, Salvatore Burruni, Isaak Logart…

Hasta que llegó la hora de la confirmación internacional. También en Tokio fueron campeones mundiales Horacio Accavallo (mosca), en 1966 y Nicolino Locche (superligero se dice ahora), el ídolo máximo el que le cambió el gusto del nocaut por el esquive a la gente, en 1968. Y aparecieron Monzón y Galíndez (el primero que consagró en el propio Luna en 1974) y todas las otras figuras como Miguel Castellini, Látigo Coggi, el Zurdo Vasquez…Hasta que Lectoure se cansó de ciertas ingratitudes y le bajó la persiana al boxeo en el estadio de Corrientes y Bouchard en 1987. Hubo una más, pedida por el presidente Menem, entre Locomotora Castro y el Puma Arroyo en 1989.

Por TyC Sports – Invitado Horacio Pagani

Ernestina, la viuda de José Lectoure había quedado como única dueña, al comprarle la parte a la viuda de Pace… Pero Tito era el organizador de todos los espectáculos que siguieron. Hasta que en 2002, luego de su fallecimiento en marzo, se permitió la vuelta del boxeo. Esteban Livera, su sobrino, logró el acuerdo con Osvaldo Rivero y Mario Margossian para que Omar Narvaez disputara y ganara el título mosca en el gran estadio. Y siguieron las reuniones, con el reinado de la televisión, aunque sin el fulgor de aquellos tiempos de oro.

¿Y cómo está el boxeo argentino, ahora? Quizás, con la misma caída de calidades en el mundo entero. Ya no aparecen por decenas las figuras aquellas. La televisión es ahora el sostén indiscutible. Porque el boxeo es una garantía de buenas mediciones de teleaudiencia. Siempre. Y por eso las bolsas fabulosas que fueron creciendo en Estados Unidos a través del sistema “Pague para ver”. Y se comprueba en la Argentina en los festivales que se realizan por todo el país, aun ahora sin público presente -en la mayoría de los casos- por la pandemia.

¿Y qué figuras quedan? En Estados Unidos está Brian Castaño, 31 años, invicto en 18 peleas, campeón mundial superwelter reconocido por la OMB. Y tiene fecha para enfrentar el 17 de julio, en Texasa a Jermell Charlo, campeón de la AMB, CMB y FIB. De ganar ese combate -muy difícil- contra un rival casi 10 centímetros más alto, diestro pero con una zurda picante, sería el primer campeón mundial argentino reconocido por las cuatro entidades mayores del planeta. Y aquí están Gustavo Tito Lemos, invicto campeón argentino de los livianos, en 27 peleas con 17 KOs. Y Agustín Gauto, otro invicto, minimosca, retador número 1 de la OMB y 4to. en la AMB. Y el superwelter Lucas Bastida, con 16/1 (9 Kos), que mantiene el título sudamericano mediano. También está ranqueado como número 5 de la AMB, Alberto Palmetta entre los welters.

Es lo que hay ahora. Y con una novedad. La empresa de la familia Rivero (OR Promotions, con Natalia Rivero a la cabeza) llegó un acuerdo para hacer algunas fechas en el Luna Park. La pandemia tiene todo detenido por ahora. Pero la vuelta del viejo Luna sería un buen empujón para el recuerdo de sus viejas glorias.

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