Y sigue siendo el Rey… A los 40: Gennady Golovkin y un trabajo de demolición

Gennady Golovkin consiguió imponerse a Ryota Murata en territorio japonés para sumar una nueva victoria por K.O. (la número 37) y cumplió con su ‘parte’, a la espera del duelo posible entre Canelo Álvarez y Dimitry Bivol en Las Vegas.

Con los títulos de IBF e IBO del kazajo en juego y el título de peso mediano (súper) AMB por parte del nipón, la velada en el Súper Arena de Japón se antojaba crucial para Golovkin, cuya victoria le garantizaba prácticamente otro duelo contra Canelo Álvarez.

La inactividad era un factor determinante y que causaba cierta expectación antes de la contienda. Desde hace más de un año y medio no veíamos a GGG subirse al ring para un evento oficial. Más aún en el caso de Murata, campeón olímpico en Londres, ausente desde 2019 después de su victoria contra Steven Butler. El japonés si que acabó causando el cansancio con el paso de la pelea ante un Golovkin que iba a más.

Golovkin fue ganando terreno y dominando los asaltos

El kazajo comenzó llevando la iniciativa y dominando el primer asalto, conectando golpes de izquierda de manera consecutiva contra el poseedor del cinturón de la AMB, que esperaba muy bien los tiempos para replicar. El nipón sabía mantener la guardia muy bien y aplicaba una estrategia valiente, castigando el costado de GGG. El nipón exigió mucho a un Golovkin que trató de llevar la iniciativa en los primeros minutos tras el sonido de la campana.

Sin embargo, el ganador de los títulos de IBF e IBO se recomponía y atestaba varios directos que decantaban la balanza en la cuarta y la quinta serie. Murata cedía en las distancias cortas y lo acababa pagando, ante un Golovkin crecido y que hacía gala de la potencia de sus golpes con el paso de los minutos. Al final, decidió en el noveno asalto, acorralando al medallista de oro, aunque Murata no puso las cosas fáciles durante el duelo.

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