Los rascacielos del ring y el extraño caso Sebastián Fundora: el encanto y los misterios del último gigante

Por Osvaldo Principi – La Nación

El estadounidense Sebastián Fundora encandila a todos con su altura: 1,97 metro. Pero por sobre todas las cosas conmueve a quienes lo observan con suma curiosidad por su escaso kilaje: 69,850 kg. Cuesta admitir, estando a su lado, como un ser humano puede colocar un peso tan bajo en un cuerpo tan espigado y longilíneo que inspiró a los publicistas a bautizarlo como: “La torre infernal”. Y él, es una de las grandes atracciones pugilísticas del momento. Por estampa, logros y su manera de boxear.

Certificó sus medidas antropométricas –tras obtener el cetro mundial interino mediano jr del Consejo Mundial de Boxeo– en las oficinas de ese organismo, en México DF, y dijo: “Voy a intentar bajar de categoría para poder pesar 66,678 kg y desafiar a Terrence Crawford o a Errol Spence, los campeones welter. Por toda la gloria”. El estupor fue general. ¿Perder más kilaje aún? ¿Cuánto castigo podrá asimilar con tal endeblez y qué efecto tendrá su pegada ante rivales todavía más pequeños? “Estas experiencias sólo son viables en caso de una Superpelea”, expresó Sampson Lewkowicz, su manager.

Los memoriosos palpitaron el renacimiento de una nueva versión del gran Thomas Hearns, “La cobra de Detroit”, de combates inolvidables con Marvin Hagler, Ray “Sugar” Leonard y Roberto Durán, que con una estructura atlética impresionante regulaba su “tonelaje” entre los 66,678 y 86,200 kg desde 1980 a 2006. Pero con una salvedad: medía 1,86 m. ¡Trece centímetros menos que Sebastián!

Tiene 24 años. Es inocente y educado. Hijo de cubano y mexicana. Nació en West Palm Beach, Florida, pero creció en el pueblo de Coachella, uno de los valles más lindos de California.

Ganó 19 peleas (13 por KO) y empató la restante. Conquistó el cetro CMB ante Erickson Lubín, ganando por KOT en nueve rounds, en abril último, en una pelea dramática. El fantasma del KO lo envolvió y pudo sobrevivir por sí mismo. Deberá exponer su corona ante Tony Harrison y luego entrar en lista de espera para medirse con el campeón unificado Jermell Charlo.

Es asombrosamente sencillo y lo sorprendió la bohemia y el desorden de Buenos Aires, cuando se concentró aquí en 2017. Se acercan las peleas claves. Se avecina la hora de la verdad.

Los gigantes históricos

El ruso Nikolai Valuev es el campeón más alto de la historia: 2,13 m. Fue titular pesado entre 2005 y 2007 y su retención mundialista sobre Jermel Mc Cline, de 1,98m, se convirtió en el pleito ecuménico de “mayor longitud” en la historia del boxeo. Fueron 4,11 metros entre ambos. Sucedió en 2007 en Basilea, Suiza.

En tiempos recientes, los tres combates efectuados por el inglés Tyson Fury, de 2,06 m, y el estadounidense Deontay Wilder, de 2,01 m, conmocionaron a los más incautos, pero no pudieron quebrar aquel récord impuesto por Valuev.

Los ucranianos Vitali Klitscko, de 2,01 m, campeón pesado (1999 -2000, y 2004-2012) junto a su hermano Wladimir, de 1,98 m y titular completo (2000-2003 y 2006-2015) conformaron una dupla de una imponencia total. Al igual que el inglés Henry Akinwande, un olvidable campeón (OMB) de 2,01 m.

SEBASTIAN FUNDORA: EL ENCANTO Y LOS MISTERIOS DEL ULTIMO GIGANTE.
SEBASTIAN FUNDORA: EL ENCANTO Y LOS MISTERIOS DEL ULTIMO GIGANTE.

El italiano Primo Carnera fue un símbolo de los “rascacielos del ring”. Su 1,97m y la posesión del cinturón de los máximos entre 1933-1934 lo convirtieron en una turbia leyenda. El ranchero norteamericano Jess Willard, de 1,99m, consagrado ante Jack Johnson, en la mítica batalla de La Habana que duró 26 rounds, fue otro estandarte.

Sebastian Fundora recrea esta tradición. Con alimentos novedosos y una preparación especial ajena a los libretos tradicionales. Quiere escribir un nuevo capítulo en este deporte que nunca fue muy gentil ni adepto al lanzamiento de rosas, claveles y elogios a los gigantes del cuadrilátero.

Sebastián Fundora tiene 24 años. Es inocente y educado. Hijo de cubano y mexicana. Nació en West Palm Beach, Florida
Sebastián Fundora tiene 24 años. Es inocente y educado. Hijo de cubano y mexicana. Nació en West Palm Beach, Florida

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