Evita y el boxeo

Por Carlos Irusta – ESPN

Eva Duarte de Perón entró en la inmortalidad, según se anunció por la cadena oficial radiofónica de la época, a las 20.25 del sábado 26 de julio de 1952.

AGN

Atrás quedaba la historia de una mujer amada y odiada, apasionada siempre, llena de un fuego interior que se apagó rápidamente, cuando apenas tenía 33 años.

Conoció por primera vez al coronel Juan Domingo Perón el lunes 17 de enero de 1944, en una reunión convocada por el propio Perón -entonces Secretario de Trabajo y Previsión- con artistas entre los cuales estuvieron presentes Niní Marshall, Francisco Alvarez, Olinda Bozán y Mirtha Legrand.

Eva era una ascendente estrella de la radio y el cine. Perón hizo la convocatoria para trabajar a beneficio de los damnificados por el terremoto de San Juan, ocurrido el 15 de enero de ese 1944 y que dejó un triste saldo de unos ocho mil muertos.

Alguna vez, Perón contó que quedó impresionado por la vehemencia y la actitud positiva de Evita para reunir fondos y trabajar en el proyecto.

Sin embargo, que estuvieron juntos por primera vez de una manera más personal bajo el techo del Luna Park, el templo del boxeo. Fue el sábado 22 de enero, cuando –producto de la reunión anterior- se celebró un acto en beneficio a los pobladores de San Juan. Dicen que ella le pidió enfáticamente a Roberto Galán –presentador, locutor y muchas cosas más-, que la ayudar a estar cerca del militar. Así fue. No podían saber ni la joven estrella ni el ascendente militar que, apenas unos años después, tendrían a su disposición la primera fila del ring side para asistir a los combates de boxeo en este estadio.

Eva habia debutado en el cine en una película dedicada al boxeo, que se llamó “Segundos Afuera” (1937) en la que era protagonista su gran amigo Pedro Quartucci, que habia sido medalla de plata de boxeo en los Juegos Olímpicos de París, 1924.

La película más recordada en la que actuó fue “La Cabalgata del Circo”, junto a Hugo Del Carril y Libertad Lamarque en 1945. Un filme posterior (“La pródiga”) no llegó a estrenarse oficialmente por su exposición pública con Perón.

Se cuenta que aquella primera noche en el Luna Park, terminó a la madrugada siguiente, en un departamento en donde vivía Perón, de la calle Arenales al 3200, casi avenida Coronel Díaz, en pleno barrio de Recoleta.

Se casaron el 22 de octubre de 1945 en la ciudad de Junín, apenas cinco días después del histórico 17 de octubre en donde la plaza de Mayo se llenó de gente pidiendo la libertad del coronel Perón. Había sido Evita uno de los motores más vigorosos en esa convocatoria masiva. Cuando contrajeron matrimonio, él era viudo y tenía 48 años; ella, 22.

Se casaron hasta que la muerte los separó, siete años después, y según se sabe, uno de los pocos momentos en los que no coincidieron fue gracias al boxeo.

Por aquellos tiempos, la rivalidad entre Alfredo Prada y José María Gatica dividía a los aficionados. Había comenzaron en la Federación Argentina de Boxeo, cuando siendo casi unos adolescentes, pelearon por primera vez. Esa noche, la del 2 de junio de 1941, Gatica ganó por descalificación por un golpe bajo que creó tanta polémica que los dos terminaron peleándose en la calle. Había nacido una confrontación que hizo época en el boxeo argentino.

“Yo era peronista de verdad, y mi hincha (fanático) número uno era el general Perón”, nos confesó una vez Alfredo Prada. “Pero la gente estaba con Gatica, que a su vez, era el favorito de Evita”. Perón habia practicado boxeo en el liceo militar y que luego fue gran admirador, entre otros, de los campeones mundiales Archie Moore y Sandy Saddler, que actuaron en nuestro país. También colaboró mucho para que Pascual Pérez, “Pascualito” tuviera su oportunidad por el campeonato mundial de los moscas, que finalmente obtuvo en Tokio (1954) cuando derrotó a Yoshio Shirai.

El ring side, que alojaba a los más “pudientes”, eran también los que estaban en contra de Perón. Los llamados “contreras”, veían en Prada al hombre que podía ganarle a Gatica, el “cabecita negra” que convocaba multitudes en las tribunas populares.

“Escuchen como ruge la leonera”, decía Gatica, quien odiaba que le dijeran “Mono” y prefería “Tigre” como apodo. Evita, que elogiaba a sus “cabecitas negras” –gente del interior del país que se radicaban en Buenos Aires para buscar mejor sistema de vida-, o los “descamisados” de Perón, era seguidora de Gatica.

“La Señora”, como la llamaban todos, estuvo presente entre otras peleas, el 18 de septiembre del 48 junto a su hermano, Juancito, para asistir a una victoria de Gatica. En total, hicieron 4 peleas como profesionales ganando dos cada uno. Se fracturaron mandíbulas, se pelearon en la calle, se embistieron como salvajes, se rompieron costillas e hicieron cruentas carnicerías de cada combate. La gente se quedaba en la calle, con entradas totalmente agotadas. “Una vez llegué un poco tarde y no podía entrar, y yo gritándoles que era Prada, que si no entraba no había pelea”, recordaba Alfredo. “Finalmente pude pasar”.

“Ponían altoparlantes en la calle para que la multitud que quedaba afuera del Luna Park pudiera saber que pasaba”, recuerda María Eva Gatica, hija de “El Tigre” y que fue ahijada de bautismo de Perón y Evita. María Eva es hoy presidenta de la Comisión de Boxeo Femenino de la Federación Argentina de Box.

Leonardo Favio, en su magistral película “Gatica, el Mono” revive el encuentro entre “El Tigre” (interpretado por Edgardo Nieva) y Evita, cuando ella, gravemente enferma, recibe su visita en el hospital.

Hoy todo aquello vuelve del pasado gracias a una serie exclusiva de Star+. “Santa Evita” con Natalia Oreiro, Ernesto Alterio, Diego Velázquez, Francesc Orella y Darío Grandinetti. Se estrena mundialmente este 26 de julio, en el día de su fallecimiento. Fue presentada en el Teatro Colon el lunes 25, en una avant premiere de gala.

Basada en la exitosa novela de Tomás Eloy Martínez, del mismo nombre, promete acaparar la atención de todos.

Evita, “eterna en el alma de su pueblo”, vuelve a ser gran protagonista.

Los que amamos al boxeo no podemos menos que imaginarla en aquella primera fila del ring side, en las tumultuosas noches del Luna Park, con el humo de los cigarrillos silueteando a los peleadores, aplaudiendo, como una más, algunos de aquellos tremendos choques entre Prada y Gatica. Mientras la “leonera”-como definía José María a los espectadores de las tribunas populares- coreaban no solamente a Gatica, sino también a Perón y Evita.

Hoy, “Santa Evita” en una gran producción que en siete capítulos rememora aquellos tiempos y aquella figura que ya es leyenda: un pedazo de la historia de la Argentina, una historia apasionante que ya no tiene fronteras. La historia de un cuerpo embalsamado que no tuvo paz, porque como reza el slogan de la serie, “Algunos secretos deben permanecer enterrados”.

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