El boxeo, el salvavidas de varias mujeres yazidíes amenazadas por ISIS en Irak

La organización Flor de Loto, una organización comunitaria que apoya a las mujeres y las niñas desplazadas internas en el norte de Irak, ha encontrado en el boxeo la mejor herramienta para que mujeres yazidíes amenazadas por ISIS en Irak olviden sus problemas y ganen en fuerza y autoestima.

Son mujeres valientes a las que la vida les ha golpeado con fuerza. Boxean para sobrevivir. El Estado Islámico les persigue, están amenazadas de muerte por no convertirse al Islam.

La vida de Nathifa Wadie Qasim, como la de cientos de mujeres, cambio en 2014 cuando era niña en Sinjar, en la Gobernación de Nínive. El ISIS atacó esta localidad y ejecutó a miles de hombres yazidíes.

El destino de las mujeres era la esclavitud sexual, pero Nathifa logró escapar y llegar a un campo de refugiados en el Kurdistán iraquí. Allí encontró un saco de boxeo, el mismo que golpeaba durante su infancia en su escuela, y decidió montar una escuela de boxeo para mujeres y niñas.

“Si eran físicamente fuertes, tenían más posibilidades de escapar de ISIS”

“La mayoría de las mujeres y las niñas en el campamento eran sobrevivientes de ISIS; todas tenían algún trauma por sus experiencias siendo prisioneras. Pensé que, si aquellas mujeres y niñas eran físicamente fuertes, quizás tenían más posibilidades de escapar de ISIS o de defenderse a sí mismas”, cuenta Nathifa Wadie Qasim en declaraciones a Acnur.

La fundadora de La Flor de Loto, Taban Shoresh, pensaba igual que Nathifa: había que encontrar una herramienta para que las mujeres yazidíes recuperaran la salud mental y una vía para liberar sus emociones. La respuesta la encontraron en el boxeo.

“Pude ver la rabia y las emociones que llevaban dentro. Pensé: ‘¿qué les ayudaría a reconstruir su confianza y recuperar el poder que les fue arrebatado? ¿Qué deporte podría ser?’ Y el boxeo me vino a la mente de inmediato“, explica Taban Shoresh.

El boxeo, la forma de olvidar el problema y los sufrimientos

En 2018 comenzó el proyecto ‘Hermanas del boxeo‘. Cathy Brown, antigua boxeadora, acudió al campamento de refugiados e instruyo a Nathifa y otras mujeres en el boxeo.

“Es una actividad muy buena para nuestra salud física y mental. No importa lo tristes o aburridas que estemos, nos olvidamos de todo en cuanto llegamos a clase“, cuenta Shaare Sharaf Sameer, una de las mujeres yazidíes que acuden a las clases de boxeo.

Nathifa Wadie Qasim explica que el boxeo le ha ayudado a ella y a decenas de mujeres que han tenido que refugiarse del terror del ISIS por su condición religiosa.

“Me siento orgullosa de ellas. Se han convertido en aquello que ellas y yo queríamos, tanto física como psicológicamente“, admite Nathifa.

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