Dylan Ahumada: un sueño entre guantes y hamburguesas

La historia es así: Dylan Ahumada tiene 19 años. A los 14 empezó a boxear gracias a un amigo suyo, Jorge, que ya se dedicaba al boxeo. En la familia de Dylan, que tiene dos hermanos, nadie había practicado. A Dylan le encantó el tema y hoy ya suma unas setenta peleas.

”En realidad no tengo la cifra exacta: empecé a llevar la cuenta, pero abandoné a la número doce. Mi entrenador (Daniel Capria) calcula esa cantidad, más o menos, porque muchas veces hice peleas en semanas seguidas. Si, son muchas”, admite sonriente.

Dylan está enrolado en las filas de la WPC (“World Pugilism Commision”) que no es reconocida por la Federación Argentina de Box, pero que existe hace ya varios años. Hoy es presidida por Juan Manuel “El Principito” Witt, campeón de esa entidad y de la UBC (“Universal Boxing Council”).

La entidad surgió como alternativa a la Federación Argentina de Box. Dylan entrena junto a Daniel Capria (39) en el Parque Municipal de Lomas de Zamora, Buenos Aires, y ostenta un cinturón amateur de campeón sudamericano del Consejo Mundial de Boxeo. El representante del “Capria Team”, se consagró tras un certamen organizado en el club Los Andes de Buenos Aires en 2018.

Hoy, Dylan tanto como su entrenador, se preparan para viajar a Chimalpa, México, para hacer su debut profesional, no sin antes pasar por Ciudad México, en el gimnasio de Pancho Rosales.

“Estuvimos en México en 2018, pero luego vino la pandemia y todo se detuvo y ahora, para fines de octubre, pensamos volver”, afirma Capria. “Tenemos posibilidad de pelear no solamente en México sino también en Texas, Estados Unidos. Dylan pesaba 50 kilos cuando empezó a los 14, y hoy ya es un peso pluma, llevamos cinco años trabajando y tenemos por lo menos dos peleas programadas en México”.

Claro que uno de los temas es comprar los pasajes y por eso, para hacer realidad su sueño, Dylan está rifando su Fiat 147 azul modelo 1992, que compró ahorrando mientras trabajaba en un local de comidas. El sábado 26 de septiembre hubo boxeo en la Sociedad de Fomento de Lomas de Zamora José Verdi y logró vender algunas rifas más. “En realidad, como las vendo a 500 pesos (un poco más de un dólar, según el cambio que se tome en la curiosa realidad argentina) debería haber vendido más”, admite.

Cuando sobrevino la cuarentena y la pandemia, la Argentina sufrió un rudo golpe, como casi todo el mundo. Capria tuvo entonces la idea de abrir una hamburguesería –que se mantiene hasta el día de hoy- con un nombre pugilístico, “Burger Upper”. Está abierta viernes sábados y domingos, mientras que el resto de la semana se elaboran solamente churros. “De esa manera, muchos chicos del gimnasio tienen una manera de sostenerse económicamente trabajando y pueden entrenar”, afirma Capria. “De hecho, para hacer los churros, Dylan madruga mucho y luego puede hacer su rutina de entrenamiento”.

Daniel Capria (der) es el entrenador de AhumadaESPN.com

El local, en la calle París al 2600 de Villa Albertina, Lomas de Zamora, no solamente tiene un nombre pugilístico (derivado del uppercut, por si hace falta aclarar a este clásico golpe ascendente) sino que muchos de sus productos tienen nombres alusivos.

Capria, que lleva quince años en el boxeo, es profesor de Educación Física y Licenciado en deportes de Alto Rendimiento y Biomecánica Deportiva. “No hice el curso oficial de la Federación, sino el de la WPC, que es una alternativa para muchísimos deportistas que quieren tener su propia estructura”, afirma.

El tema de la WPC, que nació con Daniel Gómez hace casi un cuarto de siglo, es material para otra nota, seguramente. Pero lo cierto es que, aun no siendo oficial, tiene vida propia, campeones propios y muchos –o algunos de sus boxeadores y oficiales de ring- han sido convocados por la Federación Argentina.

Dylan por ahora solamente sueña con el viaje, que estaría pactado para el diez de octubre. Estudia el secundario en Media 4, de Lomas de Zamora; su referente boxístico es Naoya Inoue y dice que, si pudiera conocer personalmente a un boxeador sería Olexandr Usyk.

Me gusta también el estilo de Lomachenko, que se mueve muy bien, haciendo pivotes con sus piernas. Pero aunque también me gusta hacer pivot, quiero tener mi propio sello. Sé que pego duro, porque ya me lo hicieron notar algunos rivales mios que eran más grandotes que yo. Como ando por los 57 kilos tengo, además, mucha velocidad. Y, claro, sueño con cosas grandes, por eso este próximo viaje a México es algo muy importante para mí. Por eso sorteo mi auto, pero eso entreno mucho y por todo eso es que todos los días, cuando voy al gimnasio, me siento acompañado de mis sueños, los sueños de ser campeón mundial…”

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