Por qué se compara a Vasyl Lomachenko con el legendario Muhammad Ali

“Es desde el punto de vista técnico el mejor boxeador que he visto desde Muhammad Ali”. La sentencia es de Bob Arum, director de Top Rank, una poderosa promotora del mundo del boxeo. La concluyente afirmación del empresario no es superficial, es compartida de manera unánime por los que se manejan en el mundo pugilístico. La afirmación la realizó días antes de que Vasyl Lomachenko, el personaje al que va dedicado el elogio, se enfrentara al cubano Guillermo ‘El Chacal’ Rigondeaux para defender su título WBO del peso superpluma. El ucraniano se llevó el combate, que no llegó al séptimo asalto.

El atleta caribeño apuntó a una lesión en una mano para justificar su prematura retirada del ring, aunque los expertos señalaron de manera uniforme a la superioridad de Lomachenko en todo momento. El del este de Europa se asoma como próxima gran referencia del boxeo profesional mundial. Nadie duda de ello, nadie encuentra en todo el planeta un boxeador que le pueda hacer sombra. En el mundo amateur firmó 396 victorias y una sola derrota, adjuntando a su expediente un Campeonato del Mundo (Baku 2011) y dos oros olímpicos (Pekín 2008 y Londres 2012). En el campo profesional sólo le acompaña el triunfo (10) y su manera de boxear es insuperable para los entendidos.

“Su inteligencia no la tiene nadie”, enfatiza Javier Pardo. Ex director técnico de la Federación Española de Boxeo (FEB), ahora director del Real Canoe Boxing Club, recalca que “todo lo que hace en el ring lo ha repetido miles de veces antes, su metodología de entrenamiento es fundamental para entender su soberbio nivel”. En este punto destaca la figura del padre de Lomachenko, su entrenador desde niño, también de otros grandes púgiles del país. “Siempre hay algo nuevo que aprender de cada pelea”, suele decir siempre Anatoly. Todo el plan que diseñó para su hijo cuando éste era un niño, ahora se ha desvelado como fundamental para entender las razones por las que Vasyl no tiene rival.

Jonathan ‘Maravilla’ Alonso, el púgil español nacido en la República Dominicana, es una voz autorizada para hablar de Lomachenko. El nuestro, una de las referencias del boxeo español en la actualidad, conoció al ucraniano en Baku y posteriormente coincidió con él en Londres. Tuvo la ocasión de encerrarse en un ring con el campeón para entrenar y de su boca sólo sale un torrente imparable de elogios. “Es algo increíble, se ve que le han enfocado a lo largo de toda su vida para que ahora se comporte como lo hace en el ring”, exclama el boxeador español. “Es un patrón a seguir”, ensalza sobre un colega que considera prácticamente perfecto.

“La metodología de entrenamiento ha sido básica; todo lo que hace en los entrenamientos, Lomachenko lo traslada siempre al ring”, insiste Pardo. “Todo está perfectamente planificado”, subraya. “Siempre se pregunta uno en estos casos si el boxeador nació o se hizo”, reflexiona, y no tiene dudas al afirmar que “en el caso de Vasyl, se ha hecho gracias a la metodología científica que se aplicó para su formación”. Para entender la explosión de un boxeador superior, recuerda el técnico español lo que pasó cuando el púgil de 29 añosera tan solo un niño. Su paso por el mundo del baile acabó siendo otro de los pilares en los que se sustenta ahora esa superioridad tan descomunal.

El padre adiestró también a Oleksandr Usyk y Oleksandr Gvozdyk, medallistas en Londres 2012, cerrando Vasyl el bautizado como ‘Dream Team ucraniano’. En el caso del hijo, el trabajo ha sido perfecto y se inició cuando el gran campeón sólo tenía 4 años. Fue en aquella lejana época cuando tuvo su primer contacto con los guantes. Pero a los 9 su vida dio un giro cuando el progenitor le matriculó en una academia de baile. De vuelta al ring, ya con 13, su juego de piernas, su perfecta coordinación, ya hacían presagiar lo que sería algún día. “Todo estaba planificado y aquellos años de baile fueron básicos en su gran formación”, reconoce Javier Pardo.

Establecido en Estados Unidos desde hace algún tiempo, Jonathan regresa a suelo español para boxear este próximo sábado. En la Nueva Cubierta de Leganés se mide a Elvin Pérez con el fin de sellar un espectacular 13-0 como profesional. Alonso se entusiasma cuando sigue hablando de Lomachenko. Afortunado por haber entrenado con este portento, reconoce que “todo lo hace sencillo, es otra cosa como boxeador… Anula y frustra a todos sus rivales”. “Su velocidad de reacción, sus cualidades físicas… Es que muy pocos se comportan como él en un ring”, significa.

“Precisión,explosividad, técnica, paciencia…”. Los elogios de Jonathan se suceden uno detrás de otro. Pensaba que hace unos días habría mucha igualdad en la pelea de Lomachenko y Rigondeaux, “otro gran boxeador, y mira lo que pasó”. “Simplemente, te elimina por completo”. Es lo que ha sucedido a lo largo de toda su carrera deportiva. “Va a pasar mucho tiempo hasta que aparezca alguien que le quite del lugar que Lomachenko ocupa ahora mismo”, acentúa Alonso. “No deseo que me quieran, lo único que pretendo es hacer historia en el boxeo”, ha dicho alguna vez el ucraniano. Está en camino de alcanzar el objetivo.

Apodado ‘Hi-Tech’ (alta tecnología), es el método de entrenamiento lo que le ha llevado a subirse a una cima de la que nadie, parece, le va a descabalgar durante los próximos años. “Los demás hacemos los entrenamientos normales en cualquier boxeador, pero él hace muchos ejercicios de concentración, malabarismos y desarrollo de habilidades mentales”, destaca ‘Maravilla’ Alonso. “Y por supuesto trabaja todos los aspectos físicos”, los que le han convertido en una máquina perfecta cuando aterriza en un cuadrilátero.

“Su nivel de concentración es insuperable, creo que es un boxeador que no tiene techo”, resume el hispano-dominicano. El boxeador perfecto tiene en la figura de su padre el arquitecto de una obra maestra e indestructible. Para que todo fluya con armonía y medida precisión, Lomachenko realiza diferentes ejercicios diseñados por su padre que no se ven en otros lugares de entrenamiento. Por poner un ejemplo, y para potenciar la coordinación de sus manos, realiza un ejercicio con una pelota de tenis atada a la cabeza para trabajar la coordinación de las manos.

La faceta psicológica, por supuesto, cobra una importancia superlativa, al mismo nivel que la física. El padre de Lomachenko incluye la natación u otros deportes como parte del entrenamiento, pero el aspecto mental es considerado como fundamental, de ahí la presencia del psicólogo Andriy Kolosov como parte del equipo de trabajo. Diferentes ejercicios como deletrear palabras al azar u otros con el fin de potenciar la función cognitiva, como recordar secuencias de números, son parte del adiestramiento diario. El asistente emplea la expresión “flexibilidad mental” para referirse a lo que busca con las diferentes actividades que manda realizar a Lomachenko para que su cerebro tenga la misma potencia su físico. El objetivo de Lomachenko, que no esconde, es ser el mejor boxeador del mundo y está en ello…

Por elciudadano.cl

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