FREDDIE MERCURY Y SU CORTA PASIÓN POR EL BOXEO: “LUCHABA HASTA EL FINAL, CON SANGRE POR TODA LA CARA”

Ha pasado a la historia como una de las mayores estrellas de la música. Freddie Mercury se forjó un nombre y una reputación al frente de Queen y después en solitario, y sabemos mucho sobre su vida ya en el estrellato, pero también antes de llegar a la cima. Siempre tuvo muy claro desde el primer momento que quería convertirse en un gran cantante, pero no todos los inicios son fáciles, y tuvo que luchar por su sueño.

Después de emigrar a Londres con sus padres, compaginándolo con sus estudios, comenzó a trabajar como encargado de equipaje en el aeropuerto de Heathrow. De hecho, este lugar llegó a homenajearlo en uno de sus cumpleaños. Sin embargo, es más desconocido su pasado antes de llegar a Europa. El joven Farrokh Bulsara y sus inquietudes de infancia nos son más desconocidas, y aún hay muchos secretos que podemos desvelar para conocer más a este ídolo de masas.

Freddie nació y paso su infancia en Zanzibar. Cuando tan solo tenía ocho años, sus padres decidieron enviarlo a un internado en la India para que se formara convenientemente junto a su abuela y su tía. Allí fue donde empezó a interesarse por la música, pero también por algunas actividades deportivas. De hecho, un dato muy poco conocido es que desde muy temprana edad le interesó el boxeo.

Mientras estuvo en este centro, Freddie formó parte de una banda, The Hectics, formada por su compañero Bruce Murray. Este amigo de la época lo recuerda así: “Recuerdo un combate de boxeo en el que Freddie realmente estaba siendo golpeado en el ring, y todos le decíamos que abandonara la pelea. Pero no. Freddie insistió en seguir luchando hasta el final, con sangre por toda la cara. Él podía ser muy tenaz”, dice el, que fue compañero de Mercury en St. Peter’s School.

No le fue nada mal, y su interés por el boxeo lo llevó a posicionarse como uno de los más destacados alumnos en la categoría más amateur de ese momento en el país. Sin embargo, aconsejado por su madre, que consideraba que era un deporte violento, no continuó con esta afición y probó otras disciplinas sin contacto físico, como el ping-pong o el atletismo.

Tal y como recoge el diario británico Express, el mismo Freddie se sentía orgulloso de su habilidad con los guantes: “Odiaba el cricket y las carreras de larga distancia, era completamente inútil en ambos. Pero podía correr, era bueno en el hockey y era simplemente brillante en el ring de boxeo”.

Su paso por el boxeo fue corto, pero Mercury siempre conservó la esencia de los movimientos sobre el ring en algunas de las coreografías que hacía durante sus canciones. Tenía una forma muy enérgica de mover los brazos y los puños, como un auténtico boxeador que se prepara para un golpe.

Por Daniel Garrán – Los 40

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