Oscar “Ringo” Bonavena, un guapo de aquellos

José Valle (*) / Especial para “La Nueva.”

Ringo Bonavena era vivísimo, con mucho barrio, canchero, charlatán, sobrador y un gran marketinero, pero por sobre todas las cosas un muy buen boxeador, un guapo de verdad.

Nació el viernes 25 de septiembre de 1942 en el porteñísimo barrio de Parque de los Patricios.

Se inició en el boxeo con el recordado entrenador Rubén Tabarly, en el club San Lorenzo de Almagro, hasta que lo echaron por orinar desde el trampolín de la pileta de natación. De allí, recaló de inmediato en el club de sus amores, Huracán, donde sus maestros fueron los legendarios hermanos Juan y Bautista Rago.

Construyó una muy buena carrera amateur, que lo llevó a representar a nuestro país en los IV Juegos Panamericanos que se realizaron en San Pablo, Brasil, entre el 20 de abril y 5 de mayo de 1963. Bonavena fue descalificado por morder en el pecho al estadounidense Lee Carr, lo que le valió, además, una suspensión de un año por parte de la Federación Argentina de Boxeo.

Ringo decidió probar suerte en Nueva York, donde le dieron la licencia profesional. Una gestión del reconocido manager Tino Porzio hizo que se vincule en el país del norte a Charlie Goldman, quien lo hizo debutar profesionalmente el 3 de enero de 1964 en el mitológico Madison Square Garden, de Nueva York. Allí noqueó en el primer round a Lou Hicks.

En la Gran Manzana una fanática de los Beatles lo confundió con Ringo Starr. Al boxeador porteño le gustó el apodo y desde ese momento fue “Ringo” para siempre.

Peleó y perdió con verdadero monstruos sagrados del boxeo como Cassius Clay, Joe Frazier, Jimmy Ellis, Floyd Patterson, Ron Lyle y venció a grandes boxeadores como Gregorio Peralta, Leotis Martin, George Chuvalo, Zora Folley, Karl Mildenberger, Alvin Lewis, Larry Middleton, Lee Carr, Leroy Caldwell, Luis Faustino Pires, Santiago Lovell, Roberto Dávila, Jim Fletcher, Amos Johnson y al mexicano Pulgarcito Ramos entre otros.

Bonavena peleó en la ciudad de Bahía Blanca como profesional el 30 abril de 1965, poniendo nocaut en el tercer round al local Carlos Vázquez en el recordado Salón de los Deportes que estaba en la calle Soler 444.

Retornó a la ciudad para realizar dos exhibiciones: ante el sanpedrino Felipe Pedro Marich y Avenamar Peralta. La velada se efectuó a beneficio de Niños en Familia, el Patronato de la Infancia y la Liga de Lucha Antituberculosa.

El récord profesional de Ringo acusa 68 peleas. Ganó 57, 13 por puntos y 44 por fuera del combate, y empató 1 (con Goyo Peralta). Perdió 9, 6 por puntos, dos por descalificación y una sola antes del límite frente a Muhammad Alí.

Su última pelea fue en el Centennial Coliseum de Reno, Nevada, Estados Unidos, el 26 de febrero de 1976, cuando le ganó por puntos en 10 rounds a Billy Joiner.

El 22 de mayo de 1976, a sus 33 años, Oscar “Ringo” Bonavena fue cobardemente asesinado por el boxeador, sparring y guardaespaldas de Conforte, Ross Brymer, de un balazo en el corazón, en la puerta del prostíbulo Mustang Ranch de la mencionada ciudad.

Esa fatídica noche, su entrañable amigo Víctor Emilio Galíndez escribió una de las páginas más importantes de la historia de nuestro boxeo reteniendo su título mediopesado de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) venciendo en una batalla sangrienta a Richie Kates, en Johannesburgo.

Finalizado el combate, y al tiempo que le estaban suturando una herida, Juan Carlos “Tito” Lectoure le dio la trágica noticia de la muerte de Ringo. El bravo Galíndez estalló en desconsolado llanto por la pérdida de su admirado Ringo.

“Los hermanos Bonavena sostienen que Ringo fue asesinado mientras dormía”, menciona Ezequiel Fernández Moores en su biografía “Díganme Ringo” (1992).

Brymer pasó solamente 18 meses en la cárcel estatal de Nevada, ya que el jurado consideró que el Rifle de cerrojo Remington 783 (calibre 30-06) se le había disparado por accidente. Joe Conforte ni siquiera fue juzgado por este hecho.

Los restos mortales de Ringo Bonavena fueron traídos al país por su hermano Vicente, quien viajó especialmente para realizar esa gestión. El cuerpo arribó el viernes 28 a la noche y fue velado el sábado 29 en el mítico estadio Luna Park.

Lo despidieron más de 150.000 personas, que hicieron hasta 60 cuadras de fila para poder ingresar. Yo que estuve allí con mi viejo y recuerdo perfectamente la imagen de Ringo en un ataúd lujoso, se veía solo medio cuerpo; era impactante parecía estar dormido.

Muchas de sus ocurrencias dialécticas con mucho olor a barrio quedaron en el habla popular: “Dios me hizo boxeador. Bueno, yo digo Dios como puedo decir mi mamá. A Dios no lo conozco, a mi vieja sí y es lo más grande que hay”.

“La experiencia es un peine que te dan cuando te quedás pelado”.

“¿Cuántos hermanos son? (Le preguntó una vez un periodista estadounidense).- Ocho vivos y yo, que soy el único que trabaja”.

“Nacer en Patricios, barrio de laburantes humildes, y llegar a lo que llegué, no es para todos”.

“Todos son muy amigos, pero subís al ring, suena la campana y hasta el banquito te sacan”.

Bonavena tenía verdadera devoción por su madre, Doña Dominga. Después de sus peleas en el Luna Park, manifestaba en los reportajes radiales y televisivos: “Vieja, ponga en marcha los ravioles que voy para allá”.

Este reiterado hecho dio origen al programa de televisión pergeñado por Héctor Ricardo García, donde Doña Dominga amasaba los ravioles en vivo y tenía invitados del deporte y la farándula.

Actuó en televisión con Pepe Biondi y  grabó un disco con el grupo uruguayo Los Shakers, que tenía la famosa canción Pío Pío Pa.

También participó en las películas “Muchachos impacientes” (1966), “Pasión dominguera” (1970) y “Los chantas” (1975). Además actuó en el Teatro El Nacional de la calle Corrientes junto a Adolfo Stray, Alfredo Barbieri, Zulma Faiad y Juan Verdaguer.

Estuvo casado con Dora Raffa y de ese amor nacieron Adriana Nancy y Natalio Oscar.

Bonavena fue hincha fanático del Club Huracán de Parque Patricios. Compró el pase del talentoso jugador cordobés Daniel Willington en ocho millones de pesos para que juegue en el Globo.

Hoy su club lo recuerda con el nombre de la tribuna popular, el canto de los hinchas en cada partido que se juega en el Palacio Tomás Adolfo Ducó (“Somos del barrio, del barrio de La Quema… ¡Somos del barrio de Ringo Bonavena!”) y dos estatuas: una en la platea del estadio y otra de más de tres metros de altura y 750 kilogramos de peso, realizada por la artista Mariana Brihuega, inaugurada frente a la sede social el 11 de octubre del año 2003 ante una multitud.

Este año se estrenará por la plataforma Star Plus la serie “Ringo, el campeón del pueblo”, protagonizada por Jerónimo Bosia en el rol central de Ringo, Delfina Chaves quien será su esposa, Dora Raffa, María Onetto como doña Dominga, Martín Slipak en el rol de Vicente Bonavena, Renato Quattordio como Pedro, Pablo Rago (Bautista Rago), Lautaro Bettoni (Juan Rago), Javier Drolas (Tito Lectoure), Connie Isla (Tracy) y Agustín Corsi (Rolo Vergara), Thomas Grube como el mafioso siciliano Joe Conforte, Lucila Gandolfo será Sally Conforte y Germán de Silva tendrá el papel de don Vicente Bonavena. El director es Nicolás Pérez Veiga y contará con 8 capítulos de 45 minutos.

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