Canelo ha sido valiente al elegir el camino difícil

Por Enrique Mellado – Diario Marca

Han tenido que pasar nueve años para que Saúl ‘Canelo’ Álvarez haya vuelto a ser derrotado. Su verdugo en esta ocasión fue el ruso Dmitry Bivol, quien lo derrotó por decisión unánime (triple 115-113) para retener el título mundial del semipesado de la Asociación Mundial de Boxeo (WBA).

Bivol domó al mejor púgil libra por libra, un título honorífico que el mexicano se ganó merecidamente venciendo a numerosos campeones. Ahora llega el momento para que sus detractores, los mismos que decían que Bivol era un rival débil, aticen al campeón indiscutido del supermedio.

“No hay excusas, perdí ante un gran boxeador. Sentí su poder. Entra y sale, maneja muy bien su distancia”, reconocía Álvarez, quien ofreció una de las claves, y es que el ruso aprovechó su envergadura -y su dañino jab- para manejar a la perfección la distancia, cosa que los anteriores rivales de Canelo no lograron. De entrada no eran tan fuertes como Bivol.

A eso hay que añadir la excelente guardia del campeón, que nunca pudo romper el aspirante. Otro de los factores clave fue el sobresaliente estado físico de Bivol que, sumado a su acertada táctica, le permitió mover al de Guadalajara constantemente por el ring.

Para Canelo su pegada fue insuficiente y muchos de sus ataques resultaron infructuosos. Bivol se mantuvo en movimiento, se cerró muy bien cuando se le acercó Álvarez y respondió con contras muy duras; en cambio, las del mexicano no parecían dañar a su adversario. Quedó patente que el boxeador nacido en Kirguistán es un semipesado consagrado y su adversario -que sólo mide 1,73- debe maniobrar más rápido si quiere cazar a púgiles de tal envergadura. Su tarea no es nada sencilla.

El resultado fue justo, pero esta derrota ni mucho menos acaba con Canelo. Fue valiente al tomar el combate contra Bivol y si quiere destronar a los campeones de esta categoría tendrá que seguir haciéndose a su nuevo peso. De entrada, el monarca del supermedio declaró que quiere la revancha.

Canelo tendrá que valorar si esta es inmediata porque, como reconoció, “tal vez estuve un poco cansado en los últimos asaltos, pero eso se debe al peso”. Bivol por su parte fue cortés en la victoria, al decir: “No soy el nuevo rey, sólo he vencido a Canelo, que viene del supermedio y fui mejor hoy. Ni siquiera he ganado todos los cinturones en mi peso”.

El primero que sabía que esto no iba a ser sencillo era el mismo Canelo, que parece haberse aplicado aquello que dijo JFK cuando encomendó a la NASA llevar a un ser humano a la luna: “Elegimos hacer esto no porque sea fácil, sino porque es difícil”.

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